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eddy
09.12.2008
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    ¿Que es la Asociación Cristiana de Jóvenes – ACJ?

    ACJ La ACJ Ecuador, fundada en 1959, es una organización de la sociedad civil, comprometida con el proceso de cambio y desarrollo social, en defensa de la vida y de los derechos ciudadanos. Trabajamos con y para los pobres y excluidos de la sociedad, en especial para los y las jóvenes y las mujeres.
    Somos un movimiento de voluntariado, cristiano ecuménico, que es parte del movimiento internacional YMCA. Formamos parte de la Alianza Mundial de ACJs, organización internacional que reúne a las ACJs de 123 países y que mantiene estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ONU).
    La ACJ impulsa desde Ecuador la misión del movimiento mundial y su agenda Desafío 21, que nos convoca a la construcción de una comunidad humana de justicia con amor, paz y reconciliación con plenitud de vida para toda la creación.

    Nuestra Misión
    Impulsamos procesos de desarrollo humano desde lo local, con base en los principios cristianos, con énfasis en jóvenes, mediante el fortalecimiento del movimiento ACJ.

    Nuestra Visión
    Vemos una ciudadanía comprometida participando en la gestión de su desarrollo humano, ejerciendo sus responsabilidades y derechos con conciencia de su valor como personas; dentro de ésta vemos jóvenes ejerciendo liderazgo y actoría en la sociedad. Vemos a la ACJ como un movimiento de transformación, comprometido con la realidad.

    Donde trabajamos
    La ACJ de Ecuador tiene filiales en Quito, Santo Domingo de los Colorados y Portoviejo. También desarrolla programas en la Provincia de El Oro, Alausí y Canandé y asesorías en otras ciudades. La Oficina Nacional está ubicada en Quito.

    Nuestros socios
    La ACJ, como organización de la sociedad civil, coordina su trabajo con distintos actores locales, nacionales e internacionales, con quienes trabaja en redes y en alianzas.

    Socios nacionales
    • Ministerio de Bienestar Social, Programa de Atención Infantil (MBS-BID)
    • Instituto Nacional del Niño y la Familia (INNFA)
    • Grupo de Damas YMCA


    Socios internacionales
    • ACJ - YMCA Montreal, Canadá
    • ACJ – YMCA Vancouver
    • ACJ - CVJM Alemania
    • Horyzon, ACJ/ACJ Suiza
    • Y’s Men Internacional – ACJ Inglaterra
    • EED Alemania
    • DED, Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica

    Somos miembros de:
    • Alianza Mundial de ACJs
    • Red Interamericana por la Democracia (RID)
    • Red Financiera Rural
    • Consejo de Educación de Adultos de América Latina (CEAAL)
    • Grupo Democracia y Desarrollo Local
    • Foro Social de las Américas
    • Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ONU)
    • Ecuador Decide
    • Coalición Internacional contra las Bases Militares

    ¿POR QUE TRABAJAMOS CON LOS SECTORES MAS VULNERABLES?
    En la era de la globalización, la vida de los pueblos del mundo se encuentra entrelazada. Un cambio en los modelos de consumo en un país puede afectar la economía de otro país. Crece cada vez más la concentración desenfrenada de la riqueza, la información y el poder, cuyas consecuencias afectan desigualmente a los pobladores de la Tierra. Los/as pobres, los niños y niñas, los y las jóvenes y las mujeres son los que más sufren.
    En el caso de Ecuador, han existido 20 años de fuerte crisis económica. Durante dos décadas el PIB (producto interno bruto) ha estado en 0%, lo que representa dos décadas perdidas en lo económico. Esto ha resultado en la recesión del sector productivo, la falta de empleo, la falta de ingresos y una situación económica muy desfavorable para las familias ecuatorianas. Se ha acentuado la inequidad social, creciendo la distancia entre ricos y pobres. El que más tiene gana 60 veces más que el que menos tiene. Esta situación marca un récord junto con Brasil, los campeones de la desigualdad. La concentración de la riqueza en nuestro país no solo es insostenible, sino inmoral e inhumana.
    Algunos de los efectos inmediatos en las condiciones de vida de las familias y los y las jóvenes, son el desempleo, la migración y las dificultades para acceder al colegio y la universidad.

    Los siguientes datos ayudan a comprender la situación del Ecuador:
    • En 1999, cerca de 500.000 niños y adolescentes no estudiaban.
    • Más de 300.000 personas han migrado de Ecuador hacia otros países en busca de trabajo en los últimos años. Más de 160.000 niños, niñas y jóvenes se han quedado sin uno de sus padres por la migración.
    • La violencia es una de las principales causas de muerte de jóvenes.
    • El suicido es una de las principales causas de muerte de mujeres, especialmente de adolescentes.
    • El 17% de las mujeres entre 15 y 19 años son madres, limitando sus posibilidades de estudio y trabajo.
    • Niños y niñas menores de 5 años no reciben los cuidados acordes con sus necesidades evolutivas.
    • Niños, niñas y jóvenes son víctimas del maltrato en la familia y en la escuela.

    Por otro lado, es significativo también el cambio de rol del Estado. Hasta la década del 80 el Estado generó la mayor parte de la inversión productiva, sistemas de comunicación, transporte, seguridad social, etc., que si bien no había logrado cubrir al conjunto de la sociedad con sus servicios de educación y salud, había logrado un avance sustancial, gracias al recurso petrolero.
    Ahora el Estado no tiene la misma capacidad ni puede realmente cohesionar a la sociedad. Uno de los problemas que tenemos ahora es que el Estado ha perdido la perspectiva de generar derechos para toda la ciudadanía y ha dejado espacios abandonados en la sociedad. Esto ha sido cubierto por distintos actores, como los campesinos, ONGs o fundaciones que han asumido muchas de las labores del Estado.
    Al mismo tiempo, se ha generado un proceso de erosión, descomposición y desinstitucionalización del país. Las instituciones que eran parte de la vida del siglo XX como la escuela, el sindicato, la familia, no son lo que antes eran. No garantizan ni dan seguridad laboral, económica y social, ni de acceso al conocimiento.
    La gente ha perdido de alguna manera los parámetros de la vida a la que estaban acostumbrados, lo que genera situaciones de violencia y el incremento de la corrupción. Adicionalmente, la guerra en Colombia está afectando a las poblaciones fronterizas y se encuentran ya muchos casos de asesinatos y desplazamiento de personas.
    Los últimos años en Ecuador han estado marcados también por la crisis política. Los partidos políticos han dejado de ser nacionales y tienen un afincamiento local y provincial, con lo cual pierden perspectiva y capacidad de representación. Tienen dificultad para dar salidas creativas a las condiciones actuales y han perdido credibilidad. Han aparecido entonces líderes o caudillos que desarrollan campañas y acciones de corte populista para ganar elecciones. Sin embargo, la credibilidad y legitimidad de la democracia es cuestionada, por su incapacidad para reducir la degradación de las condiciones de vida de las clases populares.
    Desde el ascenso al gobierno de Lucio Gutiérrez en 2003, y a pesar de ganar las elecciones con una propuesta incluyente y alternativa, se ha profundizado un programa neoliberal ortodoxo y rígido que mantiene el control del gasto fiscal, la reducción de los gastos del Estado para el área social, la apertura comercial y de inversiones al capital internacional y las privatizaciones. Si bien el movimiento indígena ecuatoriano apoyó la candidatura del actual presidente, en poco tiempo pasó al cuestionamiento y a la oposición por las políticas implementadas.

    En todo caso, en los últimos años también se han producido cambios esperanzadores a nivel social y político y procesos de participación ciudadana, dispuestos a encontrar salidas concertadas. Desde la década del 70, por ejemplo, el movimiento indígena ha sido un actor social muy protagónico, ha liderado muchas de las movilizaciones sociales y levantado la bandera de la plurinacionalidad: es decir, que se reconozca la existencia de varias identidades nacionales y que cada una de ellas, como los Quichuas, tengan derecho a una legislación propia, a tener un sistema educativo y de salud propio con autonomía en relación al estado nacional. En la última década se ha contado con la presencia de numerosos indígenas hombres y mujeres en puestos de elección popular, especialmente en gobiernos locales, y en puestos públicos. Esto era impensable hace algunos años, debido a los niveles de racismo y discriminación contra la población indígena.
    Hoy existe un Consejo Nacional de Mujeres a nivel gubernamental, la Ley de la Juventud, el Código de la Niñez y la Adolescencia. Otro avance innegable es la experiencia adquirida por varios gobiernos locales en procesos de desarrollo humano sustentable, en el que se han estructurado procesos participativos que incorporan temas como medio ambiente, equidad de género y reactivación económica de los sectores populares.

    Sin embargo, todavía hay mucho por hacer, pues estamos convencidos que no se trata de defender al libre mercado, sino de defender a las mujeres, a los hombres, de preservar condiciones para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Se trata de encontrar puentes interculturales, de defender el espacio natural en el que caben los sueños, las esperanzas y el disfrute de la vida. Se trata, entonces, de trabajar por la transformación de la sociedad. Por ello la ACJ Ecuador ha asumido el desafío de trabajar con y para los pobres y excluidos de la sociedad, en especial para los y las jóvenes y las mujeres.
    Está claro que los problemas que enfrenta Ecuador no son solo del Ecuador, sino de América Latina e incluso de los países del Norte. Uno de los elementos centrales de cualquier alternativa es construir desde la sociedad, nuevas perspectivas de desarrollo.
    Es allí donde ha estado involucrada particularmente la ACJ. Es fundamental que los tejidos sociales que se articulan entre indígenas, mestizos, sectores ambientalistas, Ongs, como alianzas que generan nuevos tipos de desarrollo en el campo económico, social, ambiental, generen también nuevas formas de democracia más participativa que construye más derechos de la ciudadanía. Esto es uno de los elementos centrales que la ACJ trabaja.

    La ACJ considera fundamental construir espacios públicos democráticos de diálogo, con foros, procesos de formación y capacitación para la participación en la democracia local. Es fundamental pensar el tema ambiental como parte del proceso de desarrollo. La generación de capacidades técnicas y productivas es también central, así como profundizar el trabajo en el campo de la economía popular, el crédito y la generación de empresas. Esta es la única manera de asegurar niveles de acceso al empleo, ingresos adecuados y sostenibles a largo plazo.
    Todo este trabajo debe estar articulado en redes y formas de alianzas a nivel regional y mundial. Y allí también se evidencian avances. Las fuerzas que buscan alternativas se han reunido ya en el Foro Social Mundial por tres años consecutivos. Ecuador será la sede del Primer Foro Social de las Américas en 2004.

    SOMOS PARTE DEL MOVIMIENTO MUNDIAL ACJ/YMCA
    La ACJ Ecuador es parte del movimiento mundial ACJ/YMCA. Somos miembros de la Alianza Mundial de ACJs, que es una confederación de ACJs en 120 países del mundo. La primera ACJ fue fundada en Londres en 1844. La Alianza Mundial fue establecida en 1855, en la Primera Conferencia Internacional de ACJs organizada en París, con representantes de 38 ACJs, principalmente de Europa y Norte América. Hoy la Alianza Mundial representa a ACJs en 120 países y trabaja por medio de 14.000 asociaciones locales con 45 millones de miembros.

    La misión de la Alianza Mundial está expresada en la cita bíbilica “Que todos seamos uno” (Juan 17:21) y la Base de París, que enfatiza dos objetivos: trabajar por la unidad y por el establecimiento del Reino de Dios en la tierra. Esto significa trabajar por una sociedad caracterizada por la justicia, la paz y el amor, según las enseñanzas de Jesús. En 1998 el Consejo Mundial de ACJs adoptó la agenda de Desafío 21, que abarca responsabilidades que las ACJs asumirían en el nuevo milenio. Esta agenda posiciona claramente a la ACJ en relación con lo que ocurre en la sociedad. Se percibe Desafío 21 como un paso adelante para renovar y comprender las implicaciones de la misión en los tiempos actuales, manteniendo la Base de París como el origen de la misión de la ACJ.

    El compromiso con su misión ha llevado a la ACJ a trabajar con gente de toda la comunidad, sin discriminación por aspectos religiosos, raciales, culturales o de género. Este compromiso también le ha llevado a la ACJ a trabajar por el cambio social, abordando las causas raíces de los problemas que enfrenta la mayoría de la población del mundo. Además de las actividades recreativas, deportivas y educativas, la ACJ proporciona ayuda a refugiados y desplazados, está involucrada en la formación de líderes jóvenes, programas de desarrollo comunitario y espacios de participación y empoderamiento. Trabaja en varios campos, incluyendo racismo, desempleo juvenil, medio ambiente, equidad de género, comercio justo, conflictos globales y migración.
    También busca mantener y renovar su base espiritual acorde a los tiempos.

    La Alianza Mundial se rige por un cuerpo legislativo de voluntarias y voluntarios que representan a los movimientos nacionales de todas las regiones del mundo. Las decisiones políticas se adoptan en el Consejo Mundial de ACJS, que se reúne cada cuatro años. La Alianza Mundial se financia con las contribuciones anuales de los movimientos nacionales. Se recaudan fondos adicionales para programas especiales.

    Desafío 21
    Afirmando la Base de París adoptada en 1855, como la declaración fundacional contemporánea de la Misión de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en los umbrales del tercer milenio, declaramos que la Asociación Cristiana de Jóvenes es un movimiento mundial cristiano, ecuménico y voluntario para todos: mujeres y hombres, con especial énfasis en y con la genuina participación de los jóvenes, y que procura compartir el ideal cristiano de construcción de una comunidad humana de justicia con amor, paz y reconciliación con plenitud de vida para toda la creación.
    Cada Asociación Cristiana de Jóvenes miembro está, por lo tanto, llamada a concentrarse en ciertos desafíos a los que se dará prioridad de acuerdo a su propio contexto. Estos desafíos, que resultan de la evolución de los Principios de Kampala adoptados en 1973, incluyen:

    • Compartir la Buena Nueva de Jesucristo y luchar por el bienestar espiritual, intelectual y físico de los individuos y las comunidades en su integridad.
    • Empoderar a todos, especialmente a los jóvenes y las mujeres, para asumir crecientes responsabilidades y asumir el liderazgo a todos los niveles y trabajar por una sociedad con equidad.
    • Defender y promover los derechos de las mujeres y sostener los derechos de los niños.
    • Fomentar el diálogo y el trabajo conjunto entre personas de diferentes fes e ideologías y reconocer las identidades culturales de los pueblos y promover la renovación cultural.
    • Comprometerse a trabajar en solidaridad con los pobres, los desposeídos, los desarraigados y las minorías raciales, religiosas y étnicas oprimidas.
    • Procurar ser mediadores y reconciliadores en situaciones de conflicto y trabajar por la participación significativa y el avance de las personas hacia su autodeterminación.
    • Defender la creación de Dios contra todo lo que la destruiría, preservar y proteger los recursos de la Tierra para las generaciones venideras.
    Para enfrentar estos desafíos, la Asociación Cristiana de Jóvenes desarrollará modelos de cooperación a todos los niveles que creen condiciones para la autosustentación y la autodeterminación.
    Aprobado en Frechen, Alemania, 14 Consejo Mundial de ACJs, julio de 1998.

    Base de parís

    Las Asociaciones Cristianas de Jóvenes buscan unir a aquellos jóvenes que, considerando a Jesucristo como su Salvador y su Dios, según las Sagradas Escrituras, desean, en su fe y en su vida, ser discípulos de El y trabajar juntos para extender entre los jóvenes el Reino de su Maestro.
    Las divergencias de opinión sobre otros asuntos, por importantes que sean, no interferirán en las relaciones armónicas de los miembros y asociados que integran la Alianza Mundial.




     
     

    ccj ACJ Salamanca Huesca
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